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CHILE POST-ELECCIÓN: DESAFIOS POLÍTICOS[1] (Por Carlos Canteros)

 

 

La elección presidencial 2021 marcó un punto de inflexión en el país, explicitó los elementos que caracterizan la postmodernidad: el estallido de lo social, la liquidez de lo político, el individualismo, lo efímero, la apatía, la indiferencia, la seducción, lo superficial y la banalidad. Emergieron las múltiples brechas, cobraron factura, observándose un quiebre generacional, valórico y cultural. Además se evidenció el problema de adaptabilidad a la sociedad digital, que la Derecha ni el Gobierno supieron leer.

 

Explicitó el sentido de las molestias ciudadanas de las últimas décadas y de las movilizaciones sociales de octubre del 2019. Constituye el cierre de un ciclo que comenzó en 1973, en que se impuso un modelo, que siendo exitoso en la generación de riqueza, terminó mal gestionado, generando concentración de la riqueza, el deterioro creciente de los bienes públicos y una pandemética que afecto a las diversas élites. Esto es una pandemia de degradación ética que alcanzó todas las instituciones del país, con amplios grados de corrupción, falla estructural del sistema por un materialismo radical, además de un minimalismo valórico y espiritual.  Crisis que se aceleró por el (des)gobierno, que exacerbó los vicios del sistema. La élite política parece desentenderse del colapso estructural que afectó a las fuerzas políticas tradicionales en la presidencial.

 

La Primera Vuelta Presidencial significó la supresión de los partidos y coaliciones políticas tradicionales: tanto en la Izquierda, el Centro y la Derecha, las que quedaron en las últimas preferencias ciudadanas. Despreciadas por su incoherencia y escasa efectividad en décadas de accionar político, sin atender las demandas ciudadanas y sus requerimientos de progreso y desarrollo humano. 

 

En la Segunda Vuelta, sacadas del escenario las fuerzas tradicionales, la ciudadanía eligió las dos opciones emergentes más radicalizadas y extremas, con un mandato de inclusividad, diversidad, pluralismos, con amplio sentido ciudadano y compromiso social.  En ese  desafío triunfó el proyecto de Izquierda Radical por un amplísimo margen. El de derecha se mantuvo anclado a cuestiones muy conservadoras, confundiendo las opciones del candidato con las del proyecto político que intentó encarnar

 

Para el bloque de Izquierda Radical el desafío será incorporar a la Centro Izquierda[2], efectuar un gobierno de cambios, con amplio sentido social y ciudadano, que compatibilice: crecimiento económico, la equidad social y estabilidad política, el clásico triángulo de la Gobernabilidad. Veremos las tensiones entre progreso y equidad; libertad y orden.  Se evidencia la emergencia de un nuevo orden y de un cambio de época que cae desde lo global.

 

Para la Centro-Derecha, el desafío es refundar el sector, con nuevas ideas y liderazgos de sentido social, ciudadano, laico, democrático, ético y republicano. Superar la Derecha Económica, de énfasis conservador Requiere un cambio generacional hacia un Centro Social. Asumir la adaptabilidad a la sociedad digital, a sus nuevas formas de organización, participación y canalización de ideas e inquietudes sociales.  Esto no se logra haciendo más de lo mismo.  Requiere definir lo que se quiere cambiar y aquello que debe conservar.  Sus Centros de Estudios requieren reenfocarse más allá del dogmatismo economicista. En medio de un ciclo de derrotas se suma la “Madre de las Batallas”, la Nueva Constitución Política.

 

Chile: el “Cambio de Época”, la emergencia de una nueva sociedad requiere procesos de adaptabilidad profundos en toda la estructura institucional y en las habilidades y competencias, tanto en las organizaciones como en las personas. El Ethos ha cambiado y con ello surge una nueva ética, una nueva estética y una nueva emocionalidad.  El país no puede seguir transitando estos desafíos en una ambiente de emocionalidad centrada en la desconfianza.  CHILE,  requiere UNIDAD; la democracia requiere valorar la diversidad y pluralismo.  ¡Éxito al nuevo gobierno! Todos debemos colaborar, comprometidos con el bien común.



[1] Carlos Cantero: Geógrafo, Master y Doctor en Sociología. Ex Alcalde, Diputado y Senador. Ex Vicepresidente del Senado de Chile. Consultor y Autor de diversos libros sobre la Adaptabilidad a la Sociedad Digital.

[2] Seguiremos usando el eje CentroIzquierda- CentroDerecha, vigente en la auto-identidad de muchas personas, aunque está superado por nuevas categorías: medioambiente, clima, género, pueblos originarios, tribus urbanas, movimientos espirituales, animalistas, veganos, etc.