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Paradanoticiosa - Viernes, 01 Octubre 2021

Osvaldo Ituarte: “Eva Perón era una mujer directa…” ENTREVSTA DE JORGE ABASOLO (desde Buenos Aires)

 

 

 

Historiador de fuste y prolijo, devela aquí rasgos hasta hoy no conocidos de Eva Perón, mujer de carácter fuerte, cuyo cadáver parece haber sido presa de una maldición

 

 

 

 

Con más de treinta años enseñando historia, es el hombre que más sabe de la vida de Eva Perón en la Argentina;y tal vez en el mundo.

 

Pertenece a una organización denominada Fundadores de la Patria, y no podría ser de otra manera, ya que Osvaldo Ituarte es descendiente de Magdalena Puyrredón, hermana de Juan Martin de Pueyrredón, el amigo, asesor y epígono de José de San Martín.

Propietario de una memoria prodigiosa y una capacidad de improvisación que ya se la quisiera un político, quisimos esta vez sumirnos en un capítulo siempre fascinante y con algo de enigmático de la historia de Argentina: Eva Duarte de Perón.

 

Y es que Argentina es un país admirable, aunque de contradicciones. Relega al olvido a personalidades que marcan su historia y eleva a la categoría de ídolos a quienes en otras latitudes no hubiesen pasado más allá de ser parte de una membresía de la circunstancia. Se trata de un país ciclotímico. Se deprimen y se exaltan con facilidad. Tal vez por ello necesitan de mitos, entre los cuales logran destaque propio el inefable Carlos Gardel y la eterna Eva Duarte de Perón. Quienes quedan anclados en la galería del mito se les perdona todo. Evita Duarte irrumpió como un cometa desbocado por la energía y el resentimiento. Llevaba a cuestas las cicatrices de la marginación y la injusticia y necesitaba imperiosamente ser amada para cubrir sus déficits emocionales. Pero le sobraba coraje. Cuando comenzó a pasearse por los entresijos del poder manifestó urgencia por desquitarse de sus carencias pasadas, gozar de pieles, joyas, viajes y hacerse obedecer por quienes gobernaban y  hasta se dio maña para maltratar a los poderosos como ellos –que alguna vez- la habían maltratado. Hasta insultaba a garabato limpio a los ministros que resistían sus órdenes.  Su falta de cultura e ilustración la suplía con una capacidad intuitiva que a ratos equilibró lograba equilibrar sus carencias.

Quiso pasar a la historia sobre la base del coraje que le sobraba, pero cometió errores propios de una vida con ripios en lo educacional. Así se explica que poco antes de morir lanzara su libro La razón de mi vida, ¡elevado a texto de lectura obligatoria hasta en las clases de idiomas extranjeros!

 

Descifrar la vida de esta mujer es interesante. ¿Cómo pudo llegar tan lejos e influir en el más influyente de los gobernantes de ese país durante el siglo XX?

Nadie mejor que Osvaldo Ituart para escrutar esos enigmas...

En un original banquillo al interior del Cementerio de la Recoleta, teniendo como telón de fondo la tumba de Miguel Angel Firpo (una leyenda del boxeo argentino), conversé con este profesor de historia, de memoria privilegiada y curiosidad insaciables, que no disminuye con los años. Por el contrario…

 

 

 

Para Osvaldo Ituart, Eva Perón era de escasa educación, apasionada y vengativa”.

 

 

-¿Por qué mujeres con mayor preparación y cultura no marcaron tanto la historia argentina como Eva Duarte?

 

-Usted ha dado en el origen de todo esto. En efecto, Evita no tenía educación ni cultura.  Ella llegó por rencor a la vida. Evita llegó a ser una mujer importante sobre la base de pegar con martillo la piedra que lamía en sus orígenes.

 

Era una mujer que surgió de la nada. Era una mujer hija natural, una mujer de origen humilde y que se fue forjando a golpes de martillo. Y ese mismo rencor propio de sus humildes orígenes, hicieron que al lograr ella ascender a los más altos estratos gubernamentales, lo tomara como un logro. Para ella fue un triunfo en la vida.

Ella murió muy joven... y mundialmente llegó a ser conocida a través de películas. Este fenómeno tuvo un gran auge turístico a raíz de la película de Madonna.

 

 

-Pero el mito comienza mucho antes, con su muerte...

 

-Claro, pero hasta ese momento ella era localmente conocida. Internacionalmente claro...tuvo sus momentos de gloria, pero esa gloria se fue disipando a través de los tiempos.

 

Evita fue una mujer que representó diplomáticamente a la Argentina en tiempos muy duros, tiempos de pos guerra y ella tuvo momentos de gloria en Vaticano, visitando príncipes, reyes,  y gente aristócrata por el mundo. Pero eso se fue disipando a través de los tiempos. Cuando Evita muere, en la Argentina se produce un período de retroceso de la doctrina peronista y ella comienza extinguirse en la historia.

 

Y claro, a raíz del reencuentro con la democracia y a raíz de la película que hizo Madonna, su historia comienza a conocerse en el mundo.

 

-¿Cómo se conoce Evita con Juan Domingo Perón?

 

-Ellos se conocen a raíz de un terremoto en una provincia límite con Chile, San Juan. En 1944 se produce en la Argentina el terremoto de Causete, que causó la muerte de muchas personas y dejó cuantiosos daños materiales. El entonces Gobierno Nacional le encarga a un entonces desconocido coronel llamado Juan Domingo Perón, que organice un festival artístico en beneficio de las víctimas de aquel terremoto. Y en ese Festival actúa Evita, cuando estaba dando sus primeros pasos en el ámbito teatral. Ella ya había hecho una primera película, llamada “Cabalgata del Circo”, razón por la cual fue convocada a ese Festival artístico y ahí se conoce con Perón.  Evidentemente fue un amor a primera vista. Perón era un hombre bastante enamoradizo, ella era una mujer bella y muy joven. Era una mujer de fuerte personalidad y logra seducir a Perón. Éste, entusiasmado y ya viudo de su primera mujer, se casa al año siguiente con Eva, que era veintitrés años menor.

 

 

El doctor Ara junto al cadáver de Eva Perón

 

-¿Tenía Eva Duarte un colchón cultural, o era una mujer pragmática?

 

-¡Absolutamente pragmática!  No tenía ningún colchón cultural. Evita era una mujer rústica, hasta en su forma de hablar. Pero también hay que decir que era una mujer directa, que llegaba al pueblo con sus alocuciones simples pero llenas de pasión. Claro, era una mujer que carecía de una cultura básica. En más de una ocasión Perón tuvo problemas en las representaciones diplomáticas, cuando se requería un protocolo, por lo que él hizo poner a su servicio personas que fueran tratando de limar asperezas propias de una piedra sin pulir.

 

-¿Ejercía la profesión más antigua del mundo, como se ha dicho y escrito?

-Sí, ella  lo ejerció y hoy ya eso no es ningún misterio. En sus comienzos como actriz, hacía sus “horas extras”.  Si bien vino acá a Buenos Aires a los quince años, con el intento de mejorar su condición económica, se vinculó rápidamente en el ambiente artístico. Tomó clases de teatro, pero ella hacía sus horas extras. Hizo su propio dinero muy rápidamente. No se olvide que Evita llegó acá a Buenos Aires el año 1935, procedente de su ciudad natal, desde donde salió prácticamente con nada en lo material. Al cabo de corto tiempo hizo su dinero sobre la base de horas extras. Claro, ella ejerció durante un tiempo la profesión más antigua del mundo.

 

VIVIENDO DESPUES DE MUERTA

 

-Cuando ella muere, su cadáver se exhibe al público y luego su marido piensa de inmediato en preservar el cadáver...

 

-El tiempo que Evita permaneció a la vista del pueblo fue de tres años.

 

-¿Cómo se logró mantener el cadáver?

 

-El proceso al que se sometió el cadáver de Evita fue un proceso similar al que se sometió el cadáver de Lenin. Vamos por partes: hacia el año 1924, un médico anatomista, nacido en Zaragoza, España, de nombre Pedro Ara, había realizado con éxito un tratamiento para preservar el cadáver de Vladimir Lenin, en Moscú.  Ese tratamiento consistía en un paulatino reemplazo de los líquidos cadavéricos, sustituyéndolos por parafinas y líquidos petrificantes. Conservando aún encéfalo, hígado, pulmones y corazón  -y luego de largas sesiones de sumergirla en estos líquidos petrificantes y parafinas- el cadáver de Evita adquirió la consistencia de una muñeca de mármol.

 

Total y absolutamente petrificado el cadáver, fue exhibido en un velatorio que duró tres años seguidos, en la sede de la Confederación General del Trabajo.

 

-¿Nadie de la familia protestó ante una exhibición tan manifiesta?

 

-No. Hasta ese momento el cadáver seguía a la vista del pueblo, con intenciones de perpetuarlo en ese lugar, para luego trasladarlo a un monumento, donde pudiera seguir siendo exhibido.

 

 

 

 

 

Ovaldo Ituart junto a Jorge Abasolo, en pleno cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires. Atrás, la tumba del púgil Miguel Ángel Firpo

 

 

-Usted es de los pocos que ha visto ese cadáver en muchas oportunidades...

 

-Exactamente. Es una escultura de mármol...un pequeño David hecho en mármol. Pero las circunstancias de la vida hicieron que tres años después de su muerte, un 16 de septiembre de 1955, un golpe cívico-militar destituyera a Juan Domingo Perón.

 

-Encabezado por Pedro Eugenio Aramburu...

 

-Así es. Pedro Eugenio Aramburu sustituyó al que en su momento hizo el golpe militar en Córdoba, el general Eduardo Leonardi. Ese golpe militar permitió que Perón se exiliara en el país. Y Eduardo Leonardi, que encabezó ese golpe, fue un hombre conciliador. Recuerdo que en su primer discurso dijo: “Acá no habrá vencedores ni vencidos”. Eso no gustó para nada a la cúpula militar de extracción dura;y motivó que a los dos meses fuese destituido por Pedro Eugenio Aramburu.

 

-Quién era del ala más dura...

 

-Claro. Entonces él dispuso una restricción absoluta a todo lo relacionado con el peronismo. No se podía invocar su nombre, su doctrina...y mucho menos exhibir el cadáver de Eva Duarte.

 

-¿Hubo persecución despiadada?

 

-Absolutamente. Como le digo, no se podía invocar su nombre. De la misma manera como en la segunda presidencia de Perón hubo persecución hacia sus opositores, la revolución del 16 del septiembre de 1955 también persiguió a todo lo vinculado a todo lo vinculado al ámbito justicialista, que era la doctrina emanada por Perón.

Y permítame dejar muy en claro que el peronismo no es un movimiento político. Es un movimiento social. Fue una doctrina que él impuso a través de una excelente primer presidencia;y una segunda presidencia, que derivó en una dictadura.

 

-El trágico y siniestro lo que sucede con el cadáver de Eva Perón, ultrajado por un periplo de varios años...

 

-Ese periplo tiene su origen en el hecho de que no se podía exhibir más el cadáver de Evita. Si lo enterraban en un cementerio público, se iba a transformar en un santuario, por ser ella una gran convocadora de masas populares. Si lo hacían desaparecer la convertían en mártir, porque no nos olvidemos que Perón se tuvo que ir de la Argentina de la noche a la mañana.

 

Cuando se produce el Golpe cívico-militar de 1955, el cadáver de Eva Perón no podía seguir siendo exhibido en la Confederación General del Trabajo. Perón se exilió rápidamente en Paraguay, luego pasa a Venezuela, donde gobernaba Pérez Jiménez y más tarde se dirige a Costa Rica, donde gobernaba José “Pepe” Figueras.

 

 

El cadáver de Eva Perón comienza a ser exhibido a las autoridades

 de la época

 

Más tarde se dirige a República Dominicana, donde estaba el dictador López Trujillo y luego se parte rumbo a Panamá, gobernada entonces por Arias Madrid. Estando en ese país  -y en una noche de mucha conversación y alcohol- Perón conoce a una argentina llamada Estela Martínez, que trabajaba como alternadora de copas en un cabaret llamado “Holgatts”, en la ciudad panameña de Colón. Ella trabajaba bajo el nombre profesional de Isabel. Perón se casa con esta mujer, por tercera vez en su vida, y se va a su exilio en España. Estando allá en el selecto barrio de Puerta de Hierro, en Madrid, en la calle Naval Manzano N° 5, Francisco Franco –su gran amigo- dispone de una propiedad para que Juan Domingo Perón permanezca allí exiliado durante dieciocho años.

 

-No deja de sorprender ese exilio ambulatorio de Perón.

 

-Es cierto. Y fíjese que llama la atención que él siempre se exilió en países de extrema derecha. Todos los gobernadores y Jefes de Estado de los países en que estuvo en el exilio, eran de extrema derecha. A tal punto que finaliza su periplo en España, donde Francisco Franco le dispone una propiedad.

 

 

 

Restaurando el cadáver de Evita…

 

 

-Rebobinando...¿qué pasa con el cadáver de Eva Perón?

 

-Y bueno...el cadáver de Evita quedó abandonado. Como le decía, si era enterrado en un cementerio público se iba a transformar en santuario; si la hacían desaparecer la convertían en mártir.

 

El cadáver de Evita le picaba en las manos al nuevo gobierno. El gobierno entrante temía que el cadáver de Evita pasara a transformarse en una especie de símbolo de una contrarrevolución, hecho que sucede realmente en julio del año 1956, al año siguiente de la destitución de Perón.

 

El hecho era muy simple: el cadáver de Evita no podía permanecer más a la vista del pueblo. ¡Pero no saben qué hacer con el cadáver!  Les pican las manos. Entonces lo retiran del lugar donde era exhibido, para buscarle un destino definitivo. Y lo retiran en una camioneta... que empezó a circular de día y estacionaba de noche. Hasta que de pronto vieron flores debajo de la camioneta. Y ante la presunción de que alguna información filtrada había, se la llevan a un cine de la ciudad dentro de una caja de madera que como rótulo decía: “Elementos para escenografía”. La escondieron detrás de la pantalla de un cine llamado Rialto, ubicado en pleno centro de la ciudad, en avenida Córdoba. Mucho tiempo no la podían tener en un lugar así, hasta que en un momento dado la comienzan a rotar, y se la llevan a una oficina pública. En la esquina de Callao y Viamonte se encuentra la SIE, el Servicio de Inteligencia del Ejército. Su director, un entonces coronel de origen alemán llamado Eugenio Moriskorinc, empezó a tener actitudes de necrofilia con el cadáver. El coronel tuvo dos grandes sensaciones con el cadáver de Evita. De amor y de odio. Y él lo canalizaba a través de algunas actitudes. Entre otras, intentando quemarla con colillas de cigarrillos. Evidentemente no podía porque se trataba de una verdadera escultura de mármol. También intentó violarla y tampoco pudo hacerlo. Y hasta tuvo la perversa idea de hacer sus propias necesidades orgánicas sobre el cadáver de Evita.

 

-¿Hay testimonios de todo esto?

 

-¡Sí, señor! Hay testimonios de las personas que vieron el cadáver de Evita en el Servicio de Inteligencia, entre ellas, una directora de cine recientemente fallecida. El le dijo: “Vení, que te voy a presentar el cadáver de Evita”. Ella pasa a una sala...y ante el horroroso estado de conservación del cadáver de Evita en la oficina del SIE, esta mujer lo denuncia ante el Jefe de la Casa Militar. Entonces, el Jefe de la Casa Militar, un capitán de navío llamado Francisco Manríquez, eleva la denuncia a su vez al presidente de la Nación,  que era don Pedro Eugenio Aramburu.

 

Aramburu resuelve destituir al coronel Moriskorinc y nombra en su reemplazo a otro, que se lleva el cadáver de Evita a su domicilio privado.

 

En el sótano, en un pozo ciego, de pie y tapado con trastos y basura, el sucesor de Moriskorinc, coronel Héctor Cavanillas, escondió el cadáver.

 

Hasta que una noche, la persona que él había delegado para el cuidado nocturno de ese cadáver, creyendo ver una sombra en los alrededores de la vivienda, se asusta, toma un arma y dispara un tiro intimidatorio, y el mayor Eduardo Aranguía mata por error a su propia esposa, Elvira Herrera...y sobre el cadáver de Evita, se suicida.

 

-Más que trágico esto parece un caso kafkiano...

 

-Es trágico, desde luego. Eso motiva que la junta militar disponga el inmediato traslado de evita al exterior. Y allí se dispone de un operativo secreto, del cual únicamente cuatro personas en el mundo participaron.

 

-¿Se saben los nombres?

 

-Claro que sí. Fueron el Jefe del Servicio de Inteligencia, coronel Héctor Cavanillas; el Jefe del Regimiento “Granaderos” San Martín, el entonces coronel Alejandro Agustín Lanusse; su capellán, el asesor espiritual de ese Regimiento, el padre Frrancisco “Paco” Rogers. Y la cuarta persona que prestó apoyo logístico para que el cadáver de Evita fuese llevado al exterior, fue el entonces monseñor Eugenio Pacelli, el famoso Papa Pío XII.

 

-Pero Lanusse no dice nada de esto en sus Memorias.

 

-No, pero todo esto está en los archivos militares.

 

-¿Es ese el operativo que culmina en Italia?

 

-Así es. Ese operativo dispuso que desde el puerto de la ciudad de Buenos Aires  -en un buque de bandera italiana de nombre “Contebiancamano”- embarcaran los restos de una presunta mujer italiana nacida en Bérgamo, Italia y muerta en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina, que iba a ser repatriada a su país de origen. Ese ataúd con toda la documentación pertinente estaba a nombre de María Maggi de Magistris, y estaba acompañado por su esposo, Josef Magistris y su hermano Carlo. Pero en verdad era el cadáver de Evita y su supuesto esposo y hermano.

 

Quien se hizo pasar por su esposo, era el coronel Hamilton Alberto Díaz y el supuesto hermano era el sargento Manuel Surruliez, que entregaron el cadáver de Evita a Giussepina Airoldi, una laica de la orden Paulista que estaba a cargo de unas tumbas en el Cementerio Magiore, de Milán, Italia.

 

Esta mujer, Giussepina Airoldi, nunca supo hasta su muerte que estuvo al cuidado del cadáver de Evita. Allí la tuvieron catorce años enterrada.

 

-¿En qué momento se repatrian los restos de Eva Perón?

 

-En 1970, catorce años después, el hombre que encabezara el Golpe Militar contra Perón y dispusiera el cadáver de Evita al exterior, Pedro Eugenio Aramburu, es secuestrado por parte del brazo armado de izquierda del peronismo, que -en la clandestinidad y con el nombre subversivo de Montoneros y bajo tortura- intentaron que dijera el lugar de dónde había sido enterrada Evita.

 

-¿Aramburu no lo sabía?

 

-No lo sabía, porque él había delegado a terceros esta misión.

 

-¿Fue flagelado Pedro Eugenio Aramburu?

 

-Sí, señor. Aramburu fue torturado y muerto, en un juicio sumarísimo. A él se lo juzga, al no haber dicho el lugar, se le juzga por los hechos, se le juzga por la represión desatada en su gobierno y la persecución hacia los peronistas. Se le fusila poco después, un 31 de mayo de 1970.

 

Eso produjo una gran crisis socio-política en el país. Y el entonces presidente de la Nación –en 1971- el general Alejandro Agustín Lanusse, que había sido Jefe del Regimiento del Regimiento Granaderos; y sí sabía donde estaba enterrado el cadáver de Evita, dicta una amnistía general. Esa amnistía permite –entre otras cosas- retornar al país a Juan Domingo Perón. Y también le permite que le restituyan el grado de Teniente General y le permite presentarse como candidato a la tercera presidencia por su partido político, y restituir el cadáver de Evita.

 

El cadáver de Evita es enviado vía terrestre desde Milán a Madrid, España, pasando por el sur de Francia.

 

Perón –con autorización expresa del generalísimo Francisco Franco- Perón retiene el cadáver de Evita a su paso por Madrid, en su residencia. Bien sabemos que en España se prohibe terminantemente tener un cadáver en una residencia privada. Pero logra esa exención, y regresa a Argentina con su tercera mujer.

 

-Y se presenta a elecciones por tercera vez...

-Claro está. Se presenta a las elecciones presidenciales sobre la base a un juego político, donde se presenta bajo un slogan muy particular: “Cámpora al Gobierno, Perón al Poder”.

Asume la presidencia Héctor J.Cámpora y renuncia a los pocos días. Se llama nuevamente a elecciones y con la absoluta certeza de que Perón iba a reventar las urnas, asume la presidencia por tercera vez.

 

-En esa época Perón estaba severamente enfermo.

 

-Estaba muy enfermo, y su viaje y retorno a la Argentina un año antes, hizo que se acelerara su proceso de enfermedad, ya que venía con una pulmonía a cuestas. Los grandes fríos de junio, en pleno invierno, a los que tuvo que someterse ara sus giras y sus discursos en la campaña presidencial, no hicieron más que acelerar su enfermedad y su posterior muerte.

 

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