Información:
Cuatro empresas angolinas apoyaron al cl Regresaron de Paraguay Instructores d Forestal Angol , presente en el lanzamie Reconocimiento Profesor Cabrera Club de Vóleibol Llufken de Angol Alcalde de Saavedra valoró cuarentena to Senadora Aravena pide a los Municipios m Mesa público-privada encabezada por Canc Chile, ¿país honesto? Por Jorge Abasolo Bienes Nacionales de La Araucanía hace l

Juan José no es Errázuriz POR JORGE ABASOLO

 

 

El libro de Juan Gangas intenta escrutar el enmarañado destino humano, ese cuajado de avatares, muchas veces serpenteante y misterioso, pero que bien vale la pena explorar

Jamás ha sido fácil emigrar a otras tierras en busca de un destino fructuoso y que deje en el olvido el de otrora.

Nuestros conquistadores españoles, últimos cruzados de España, eran principalmente castellanos enjutos, nerviosos, sobrios, sufridos; cuando no, andaluces impulsivos, llevando a cuestas el ímpetu brusco en el acontecimiento. El temperamento español es nervioso-bilioso. Gusta del placer, y cuenta a su haber con un trasfondo de buen humor, pasiones violentas y sensibilidad irritable.

Pero lo sustantivo es que el español es ante todo, un pasional. Un impulsivo en quien predomina el sentir sobre el pensar.

Valga esto como prolegómeno para presentar el reciente libro de Juan Gangas, “Juan José no es Errázuriz”, donde escarmena con rigor de espeleólogo las vicisitudes experimentadas por dos españoles que viajan a América en busca de mejor fortuna.

Los hermanos Juan y José Manuel Rodríguez Fontecilla tuvieron en España una infancia común, cruzada por las travesuras propias de una juventud sin mayores estridencias y lejos del boato.

Ya entrado en la madurez, Juan opta por una larga travesía hacia América, que le hace recalar en la ciudad de Parral, adquiriendo unos terrenos de secano a precio módico.

Su tenacidad innata, unida a la necesidad de prosperar pronto en tierra ajena, lo convierte en un promisorio emprendedor. Construye su primera embarcación y lo auspicioso de su trabajo parece al borde de mutar en éxito.

Junto al semblante alegre del rellano financiero sobrevienen en él los atisbos de soledad, pues aunque su relación con los demás ha sido siempre de una gran afabilidad, no es menos cierto que está triunfando en tierra ajena.

La nostalgia por su hermano José Manuel es imposible de vadear.

Más que sugerirle, le conmina a viajar a Chile, pues a una tierra fértil, había que unir el esfuerzo mancomunado de los Rodríguez Fontecilla.

De allí el ritmo de esta novela pasa a ser trepidante.

Dos hermanos en Chile –jóvenes y trabajadores- tenían que pasar por una multiplicidad de vicisitudes.

Como no todo ha de ser trabajo en la vida, afloran en ellos los naturales afanes hedonísticos.

Y como es costumbre en estos casos, optan por despercudirse del tedio existencial y del trabajo empalagoso.

De modo adventicio recalan en un prostíbulo, donde conocen a una mujer demasiado atractiva llamada Marie Antoinette, de vida traumática y belleza rutilante.

Tras escanciar suficientes copas como para pulverizar los prejuicios, y abducidos por el jolgorio exultante, los hermanos caen en un torrente de pasión y lujuria transitoria. Los excesos báquicos pasan la cuenta y ella también sucumbe ante clientes tan caballeros y de trato emoliente. El resultado de esa noche de atmósfera epicúrea, es un embarazo envuelto en un acertijo. Marie Antoinette no sabrá jamás quien será el padre de esa criatura.

La vida les sigue sonriendo a los hermanos, ahora tan españoles como chilenos.

El “hijo de ambos” crece lo suficiente como para que sus deseos de conocer España se conviertan en prurito.

Y lo hace, a contrapelo de “sus padres”.

Allá viaja obnubilado ante un país que no cesa de entregarle las más variopintas sensaciones.

“Juan José no es Errázuriz” es un libro sorprendente. En tan solo 130 páginas su autor logra cuajar suficientes episodios que mantienen al lector en un estado de deslumbramiento que no decae.

Juan Gangas escribe de modo ameno, directo y sin afeites. Su prosa es descriptiva, lejos del escarceo retórico. Trajinando las páginas de este libro no pude dejar de recordar al gran literato Franz Kafka. Y es que Gangas –al igual que el escritor checo- más importante que la psicología de los personajes, es lo que les sucede a éstos.

Un libro altamente recomendable.